Proponemos la mediación familiar no sólo como una herramienta de apoyo en las separaciones o rupturas familiares, con especial asistencia a los miembros menores de la familia en conflicto, sino como un modelo en el aprendizaje de la resolución de conflictos y una vía para el diálogo y la búsqueda en común del acuerdo.
El ciclo de la vida familiar nos presenta situaciones de crisis en momentos en los que las necesidades que demanda nuestra realidad requieren de respuestas y recursos diferentes a los que hemos estado aplicando hasta ese momento. Los continuos cambios en la estructura, dinámica y funcionamiento de la familia requieren de múltiples ajustes que pueden llegar a desestabilizar la vida familiar y personal de sus miembros, por lo que será necesario redefinir acuerdos que respondan a las necesidades reales y actuales del sistema y posibiliten encontrar nuevamente alternativas para el equilibrio.